Antropología de Descartes y los tres tipos de ideas

Aquí tienes la antropología cartesiana y la concepción mecanicista de Descartes, más apuntes en Amor por la Sabiduría.

Concepción Mecanicista de Descartes

Descartes afirma que el cuerpo humano, como todos los cuerpos, está sujeto a la acción de las leyes naturales y mecánicas, al determinismo y la univocidad de causas eficientes, mientras que el alma es autónoma, independiente de la materia y capaz de su propia iniciativa y espontaneidad. Al afirmar esto, Descartes está tratando de salvar la libertad del hombre de la concepción mecanicista del mundo. Si el alma no fuera una sustancia separada del cuerpo, no habría lugar para la libertad. El comportamiento humano sería como el de una máquina, algo que Descartes no quería aceptar de ninguna manera.

El mecanismo que emerge del dualismo antropológico tiene implicaciones tanto positivas como negativas. Por un lado, ha estimulado la investigación biológica, fisiológica y médica. Las máquinas se pueden desmontar, y si el cuerpo es simplemente una máquina, puedo realizar todo tipo de disecciones en los cuerpos humanos; Esta idea favoreció el avance de la investigación científica y el interés en la anatomía, tanto humana como animal.

Por otro lado, esta teoría cartesiana fomentó una actitud que era irrespetuosa con la naturaleza, muy alejada de la ecología actual. Si toda la materia y toda la Naturaleza se consideran una máquina, una realidad de un orden inferior al pensamiento, entonces la Naturaleza está a disposición y al servicio del hombre. El hombre puede hacer lo que quiera de la materia o los animales, él es su amo y señor.

Por otro lado, esta concepción cartesiana del ser humano reactiva el dualismo antropológico de Platón y da lugar al problema de la relación entre las dos sustancias: ¿cómo es posible la relación entre cuerpo y alma? Descartes dirá que el alma, ubicada en el cerebro, controla los «humores» o el «calor» de la sangre por uno u otro vaso, por una u otra cavidad o con una u otra intensidad, etc., y de acuerdo con estos «humores» o «calor» «atraviese este o aquel vidrio, de esta o de esa manera, tendrá lugar uno u otro movimiento. Él dice que la coordinación de las dos sustancias se lleva a cabo mediante la glándula pineal, que se encuentra en el medio del cerebro y desde la cual el alma se conecta con el cuerpo y modifica sus movimientos.

La concepción mecanicista sostiene que el universo es una máquina y que todos los fenómenos pueden ser explicados por leyes físicas y mecánicas. La filosofía mecanicista surgió durante la Ilustración y fue promovida por filósofos como René Descartes y Baruch Spinoza. Según esta concepción, todos los seres vivos, incluidas las personas, pueden ser comprendidos como simples máquinas biológicas. La concepción mecanicista fue muy influyente en la ciencia y en la tecnología del siglo XVII y XVIII, y dio lugar a la revolución científica. Aunque aún es influyente en muchas áreas de la ciencia, ha sido criticada por algunos filósofos y científicos por su reduccionismo y su ausencia de consideración de la consciencia y la subjetividad.

El Ser Humano según Descartes

El hombre es la única criatura donde se unen estas sustancias: el alma (sustancia pensante) y el cuerpo (sustancia extensa), aunque son independientes entre sí. El alma pertenece al pensamiento; y el cuerpo, que tiene la característica de extensión, solo puede modificarse por figura y extensión. Es una máquina simple gobernada por las leyes de la física y con un movimiento (mecanismo) puramente mecánico.

Pero, como la corriente idealista, no niega la relación entre estos dos elementos. Descartes trató de explicar la interacción entre estas dos sustancias en el hombre. Estableció que en el centro del cerebro había una «glándula pineal» como el punto donde el alma recibía información sobre las sensaciones corporales (hambre, deseo, admiración, odio …). Incluido el movimiento, en forma de representaciones difusas. De esta manera, es el alma la que percibe y realmente comprende todas las sensaciones e información. Y a través de esa misma glándula, el alma actúa sobre el cuerpo, transmitiéndole las órdenes necesarias para su funcionamiento y movimiento.

La antropología cartesiana es, por lo tanto, dualista, ya que Descartes, siguiendo la tradición cristiana, nos dice que el ser humano es cuerpo y alma. Estas son dos sustancias que pueden existir una sin la otra, pero están unidas (creo que es la misma que sufre, crece, etc.). Mi esencia misma es el alma: soy algo que piensa, algo que existe de tal manera que no necesita algo finito para existir, de modo que mi pensamiento no necesita que exista el cuerpo. Hay que decir que, aunque en principio el hombre no es más que el alma. A veces Descartes habla de la estrecha unión entre el alma y el cuerpo utilizando expresiones de escolástica y dando lugar a ambigüedades.

Descartes, influenciado por la visión científica del momento, da una explicación mecanicista de los organismos, que él concibe como máquinas muy complejas. Se inspira en el descubrimiento de la circulación sanguínea de Harvey. Pero teniendo en cuenta que lo que mueve la sangre no es el bombeo del corazón, sino el calor vital que reside en él. Así, Descartes rechaza la necesidad de un alma vegetativa o sensible para explicar la vida: los animales son máquinas. De esta manera, el ser humano, que es básicamente un alma, se separa del mundo animal.

Tipos de Ideas según Descartes

Demostrando la existencia de res cogitans, antes que nada, utilizando sólo el poder de la razón o el pensamiento, Descartes se da cuenta de que en su mente encuentra ideas. Las ideas son aquellos contenidos de la mente que se refieren a cosas, imágenes o representaciones que tenemos de cosas en nuestra mente.

Continuando con la tradición idealista, Descartes y todos los racionalistas creen que existe una correspondencia entre el orden del pensamiento y la realidad: toda realidad puede ser conocida a través de nuestro pensamiento, y cuando razonamos correctamente, las ideas que entran en nuestras mentes reflejan y tienen misma estructura que esa realidad.

Pero eso no significa que todas las ideas tengan el mismo contenido objetivo. Todos son actos mentales, afectos o eventos que tienen lugar en nuestra mente. Pero su verdadero valor depende de la forma en que se presenten ante la persona que conocen, y aquellos que se presenten «con un espíritu atento como claro y distinto» serán verdaderos.

Teniendo en cuenta la realidad representada en las ideas, Descartes distingue tres tipos de ideas: innatas, adventicias y fácticas.

  • Innatas: «nacidas conmigo». Son aquellas que el entendimiento posee por naturaleza, desde el momento del nacimiento, por ejemplo, la idea de Dios, la idea de la existencia, etc.
  • Adventicias: «son extrañas y vienen de fuera». Son aquellas que provienen de la experiencia externa, por ejemplo, la idea de un árbol, la idea del sol o el calor.
  • Ficticias: «hechas e inventadas por uno mismo». Son aquellas que provienen de nuestra imaginación y serán inventados o fabricados por el sujeto de otros, por ejemplo, la idea de un centauro, la idea de una sirena o la de un dragón.