Las 38 Mejores Frases de Heráclito de Éfeso

Nadie se baña en el río dos veces porque todo cambia en el río y en el que se baña.

Los médicos cortan, queman, torturan. Y haciendo a los enfermos un bien, que más parece mal, exigen una recompensa que casi no merecen.

Para Dios todo es hermoso, bueno y justo. Los hombres han concebido lo justo y lo injusto.

Son distintas la aguas que cubren a los que entran al mismo río.

Es más difícil luchar contra el placer que contra la ira.

A todo hombre le es concedido conocerse a sí mismo y meditar sabiamente.

Lo único que es constante es el cambio.

Es mejor ocultar la ignorancia que exponerla.

Mucho aprendizaje no enseña comprensión.

Con tanto ardor deben los ciudadanos pelear por la defensa de las leyes, como por la de sus murallas, no siendo menos necesarias aquéllas que éstas para la conservación de una ciudad.

Los buscadores de oro cavan mucho y hallan poco.

La enfermedad hace agradable la salud; el hambre la saciedad; la fatiga el reposo.

En el círculo se confunden el principio y el fin.

A todo hombre le es concedido conocerse a sí mismo y meditar sabiamente.

Si no esperas lo inesperado no lo reconocerás cuando llegue.

Los asnos prefieren la paja al oro.

El hombre, como una luz en la noche, se enciende y apaga.

Los ojos son testigos más exactos que los oídos.

El modo de ser humano no comporta capacidad de juicio; el divino sí la comporta.

La gente debería luchar para mantener su ley y defender las murallas de la ciudad.

Son muchos los malos; sólo unos pocos son nobles.

Los que aman la sabiduría deben investigar muchas cosas.

El que no espera lo inesperado nunca lo encontrará.

Dios es día y noche, invierno y verano, guerra y paz, abundancia y hambre.

No encontrarás los confines del alma ni aun recorriendo todos los caminos; tal es su profundidad.

Ningún hombre pisa dos veces el mismo río, porque no es el mismo río y él no es el mismo hombre.

Todas las leyes humanas se alimentan de la ley divina.

Los cuerpos muertos han de desecharse con mayor motivo que el estiércol.

Este mundo, que es el mismo para todos, no ha sido creado por ninguno de los dioses ni de los hombres, sino que fue siempre, es y será fuego eternamente vivo que se enciende según un orden regular y se apaga según un orden regular.

Mayores destinos ganan mayores recompensas.

Inmortales, mortales; mortales, inmortales; viviendo la muerte de aquéllos y muriendo la vida de éstos.

No hay nada permanente excepto el cambio.

El Sol es nuevo cada día.

No hagas reír hasta el punto de dar motivo a la risa.

Porque sin fuerzas de colisión no hay movimientos y no hay realidad.

Los médicos cortan, queman, torturan. Y haciendo a los enfermos un bien, que más parece mal, exigen una recompensa que casi no merecen.

El modo de ser humano no comporta capacidad de juicio; el divino sí la comporta.

La guerra es el padre y el rey de todas las cosas.