El Dionisíaco y el Apolíneo de Nietzsche

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¿Qué es el vitalismo de Nietzsche?

La filosofía de Friedrich Nietzsche se enmarca en la filosofía de la vida o el vitalismo, una corriente filosófica fuertemente influenciada por la biología, que considera la vida como la esencia de la realidad. La vida es algo dinámico que no puede ser aprehendido por razones lógico-conceptuales ni cerrar en los estrechos márgenes de las ciencias positivas.

Nietzsche distingue dos reinos de la realidad: uno vivo, primordial e infinito, del cual emerge y al que regresa el mundo de los fenómenos o seres finitos e individuales. Para expresar el carácter y la relación entre el fondo infinito y la apariencia finita, recurre a los dioses griegos Apolo y Dionisio. El de Apolo representa el mundo de los fenómenos y el de Dionisio el viviente. Apolo es el dios de la luz, el orden, la escultura y los sueños; Dionisio, por otro lado, es el dios de la noche, el caos orgiástico, la música y la intoxicación. Dioniso es el impulso vital sobre el que descansa el engaño apolíneo de la racionalidad.

El Fondo Infinito de la Vida en Nietzsche

Este fondo infinito de la vida debe proyectarse constantemente en el mundo de las apariencias. Nietzsche interpreta esta proyección en términos psicológicos y estéticos: la vida busca redimir su vertiginosa inquietud en el mundo de las apariencias, así como el artista proyecta y redime sus tendencias oscuras y sufrimientos en la obra de arte. El mundo de las apariencias es entonces una ficción eternamente justificada como un fenómeno estético, es una bella creación de Dioniso. Esta fuerza vital creativa carece de responsabilidad moral. Dionisio juega el juego del mundo, como un niño que juega para construir y destruir castillos de arena.

Entre la bella apariencia apolínea y el trasfondo vital dionisíaco hay unidad, pero también hay lucha y armonía tensa. El apolíneo es la negación del dionisíaco, pero el dionisíaco necesita que el apolíneo encuentre un descanso momentáneo de su vertiginoso flujo. Esta unidad y tensión entre lo dionisíaco y lo apolíneo se ve por Nietzsche como tragedia. La verdadera sabiduría consiste en una visión o intuición de esa unidad tensa, y ocurre en la tragedia y filosofía griegas de Heráclito. El gran enemigo de la tragedia griega fue Sócrates. Con él comienza la sumisión del dionisíaco al apolíneo, la tiranía de la razón sobre la vida y la imposición de una concepción moral de la realidad sobre la estética. En esta actitud socrática, Nietzsche sitúa el origen del declive de Grecia y de toda la cultura europea.